Fanioka Blue/Next Stop Wonderland
Next Stop Wonderland
Querido L, dejé de quererte cuando me dí cuenta de que eras incapaz de mirarme. Hace más de un año de esto. Hace tiempo que viviendo juntos estás en el otro extremo del mundo.
Qué le pasa a ése imbécil, preguntaste con sorna cuando te percataste de la presencia de un chaval agazapado en la esquina del vagón, que me observaba con detenimiento. Y tuve que inventarme algo, cualquier cosa, para que le dejaras en paz, antes de decirte que había dejado de quererte porque no sabes mirarme, que cuando lo haces, de pura casualidad, la persona que crees ver no soy yo, es un reflejo que me disgusta, es una distorsión, mi peor yo.
El chaval había aparecido un día por casualidad. Agarrado a un skate, con el pelo revuelto y la cara hundida en el pecho. Nunca me había dirigido la palabra, solo me miraba. Se dedicaba a mirarme durante todo el trayecto desde que yo subía al vagón hasta el lugar donde bajaba, en mi estación habitual, junto a la editorial.
Al principio me causaba cierto desasosiego, sospechaba que podía ser un desequilibrado, un loco. Después me fui acostumbrando a su mirada.
Ahí estábamos a veces, los dos, el uno frente a otro, mirándonos sin decir nada, como si se nos hubiese agotado la conversación.
En alguna ocasión incluso tomé el metro cuando no tenía que ir a la editorial. Lo hice solo para que me mirara, para mirarnos. En realidad nunca había vislumbrado en otros ojos un brillo así.
Recuerdo la mañana en que no estaba en el vagón. Las puertas se cerraron tras de mí y al darme la vuelta sonreía desde la otra esquina. Sonreí. Hacía tanto que no sonreía que la sensación me llenó de oxígeno.
Querido L, dejé de quererte cuando me dí cuenta de que eras incapaz de mirarme.
FanioKa Blue
http://aristoworld.aristocrazy.com/2012/01/13/next-stop-wonderland/









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